| Hllary Clinton ha mostrado su preocupación ante la posibilidad de que Libia se desgarre como Somalia en sanguinarias luchas entre tribus y regiones deviniendo en un nuevo caldo de cultivo para fundamentalistas islámicos.
Tanto Libia como Somalia tienen varias características en común: son países africanos costeros, semi-desérticos y, si bien tienen un alto índice de homogeneidad lingüística y religiosa (lo que es inusual en un continente con Estados llenos de conflictos entre idiomas y credos) sus divergencias internas están basadas en tribus. Somalia y Libia fueron las únicas colonias que tuvo Italia antes de los sucesos que condujeron a la II Guerra Mundial. Después las dos pasaron totalmente o en su mayor parte a la administración británica tras la derrota de Mussolini en 1943 y luego de la independencia terminaron bajo la dictadura nacionalista de un caudillo todopoderoso. El coronel Gaddafi tomó el poder en Libia el 1 de Septiembre de 1969 y 7 semanas después, Siad Barre hizo un golpe similar en Somalia. Ambos proclamaron que sus países estaban bajo revoluciones socialistas y antiimperialistas, se ligaron con grupos armados en el exterior, propiciaron la expansión internacional de sus fronteras incluso utilizando fracasadas vías militares (Libia hacia unificarse con otras naciones árabes o africanas y Somalia buscando reintegrar áreas de mayoría somalí en su vecindario) y adoptaron una bandera de un solo color queriendo mostrar la unidad étnica de sus naciones (la libia era verde como el estandarte del Islam y la fertilidad, y la somalí era celeste como el océano Indico que le contornea). Mientras Barre emuló a Mao y a su libro rojo, Gadafi nunca llegó a proclamarse marxista leninista y desarrolló su propio libro verde combinando islamismo con igualitarismo. Tras el fin de la guerra fría, Gaddafi va abandonando su anterior belicosidad anti-Occidente y se convierte en un aliado de éste contra Bin Laden. En 1991 Barre, sin petróleo, termina barrido por el desplome del 'bloque socialista' y por levantamientos internos. Las potencias occidentales no participaron en ello aunque luego EEUU entraría para hacer frente a nuevos poderes locales acusados de propiciar el terrorismo. En estas últimas 2 décadas, Somalia ha sido desangrada por numerosos conflictos internos acrecentados por la gran hambruna. Hoy no existe un Estado nacional y el país está subdividido de acuerdo a diferentes caudillos y tribus: desde la república independiente de Somalilandia (que incluye al norte del país, una zona que poco fue ocupada por Italia pues se mantuvo como un protectorado británico) hasta zonas del sur gobernados por grupos pro-Al Qaeda.
La Libia 2011 se asemeja a la Somalia post-1991 en que hay numerosas rivalidades entre tribus, caudillos y regiones (algunas de ellas tienen, como Somalia, su propia historia), lo cual se exacerba debido a que no hay un poder central que pueda reemplazar al depuesto, a la resistencia gadafista, al choque entre seculares y religiosos, a la pugna entre libios pro-occidentales, pro-reinos árabes y pro-Irán, y por la gran presencia de tropas y grandes intereses petroleros extranjeros. |