Clinton y Obama
dan nuevo tono a Campaña

WASHINGTON, D.C.—
Mientras los republicanos ya cuentan con un seguro nominado
presidencial, el senador de Arizona, John McCain, los demócratas
siguen enfrascados en una contienda que subirá de tono, que mientras
más se prolongue, tiene el potencial de perjudicar al Partido
Demócrata en su lucha por recuperar la Casa Blanca en noviembre. Es
cierto que la precandidata demócrata Hillary Clinton ganó en tres de
los cuatro estados que celebraron elecciones primarias el martes,
Texas, Ohio y Rhode Island, pero su rival, el senador demócrata de
Illinois, Barack Obama, quien sólo ganó en Vermont, la sigue
aventajando en la cifra de delegados comprometidos.
Tras los resultados
del martes, Obama tiene 1,566 delegados (comprometidos y
superdelegados) sobre 1,462 para Clinton. Hay que recalcar que las
cifras varían y que los resultados finales del caucus de Texas no se
han dado a conocer. Se requieren 2,025 delegados para obtener la
nominación demócrata. Pero la distribución proporcional de delegados
empleada por los demócratas tiene el potencial de hacer que, en una
contienda tan cerrada, el proceso se extienda hasta el final, el 7
de junio, cuando Puerto Rico celebra su primaria demócrata, la
última en el calendario.
O, incluso, que el
asunto se decida en la Convención Nacional Demócrata (CND) en
Denver, Colorado, en agosto, decisión que quedaría en manos de los
superdelegados. De hecho, las próximas contiendas no son
determinantes: el caucus de Wyoming el 8 de marzo supone 12
delegados; y la primaria de Mississippi, el 11 de marzo, abarca 33
delegados. El 22 de abril es la primaria de Pennsylvania que otorga
158 delegados, pero, otra vez, de manera proporcional. Y de ahí hay
contiendas en otro puñado de estados, pero matemáticamente es casi
imposible que Obama o Clinton reúnan esos 2,025 delegados mediante
primarias.
Hay presión, sobre
todo de la campaña de Clinton, para que se adjudiquen los delegados
de la primaria de Florida y el caucus de Michigan, que no contaron
para los demócratas como castigo del Comité Nacional Demócrata (DNC)
al partido estatal por adelantar las fechas de las contiendas.
Clinton ganó en ambos estados aunque los precandidatos acordaron no
hacer campaña en los dos lugares y el nombre de Obama ni siquiera
figuró en Michigan.
Anoche el DNC indicó
que aunque no cambiará las reglas en medio del juego para atender
las peticiones de Florida y Michigan de que sus delegados cuenten,
ambos estados podrán presentar planes o un proceso para seleccionar
los delegados a la Convención, o pueden apelar al comité de
credenciales de la misma. "Revisaremos esos planes", dijo Howard
Dean, presidente del DNC. "Mientras nos encaminamos a noviembre,
nuestro nominado tiene que contar con el apoyo unido de un Partido
Demócrata fuerte que esté listo para pelear y derrotar a John
McCain", agregó Dean.
Pero de momento los
demócratas luchan en varios frentes: además de la lucha tradicional
de los precandidatos con los ataques de siempre, existe el potencial
de batallas legales por los delegados de Florida y Michigan, o de
llegar a la Convención a pelearse por los superdelegados. Hay unos
350 superdelegados que todavía no se comprometen ni con Clinton ni
con Obama. "Estamos hablando vigorosamente con esos superdelegados,
al igual que la campaña de Obama", indicó Harold Ickes, asesor de
Clinton.
Ese prospecto supone
el potencial de que el Partido Demócrata se fracture, dando la
ventaja a los republicanos. "Los demócratas tienen que unir al
partido porque mientras más se extienda este proceso más dañino será
para los demócratas", dijo a La Opinión Vanessa Cárdenas, analista
del Center for American Progress. Además, McCain ya es el virtual
nominado y puede enfocarse en su mensaje y en su campaña, mientras
los demócratas siguen sin elegir a su nominado. El que sea McCain lo
complica, dijo Cárdenas, porque aunque sus posturas, sobre todo
sobre Irak, hayan molestado a un sector de la población, se trata de
un candidato con trayectoria, experiencia y credibilidad "que sabe
forjar compromisos, y según avance la contienda se irá posicionando
al centro para atraer a votantes moderados e independientes". "Eso
afecta porque los demócratas tienen que solidificar su mensaje, por
ejemplo, sobre Irak. No pueden decir que hay que salir de Irak
aunque perdamos, porque eso no se oye bien. Tienen que contrarrestar
a McCain, quien ya está diciendo que en Irak hay que ganar y salir
lo más pronto posible, y eso puede atraer votos", indicó Cárdenas.
Robert Deposada,
estratega republicano, vaticinó que "la pelea ente Hillary y Obama
se va a tornar muy sucia en los próximos días". Y quien se beneficia
es McCain "porque le permite ver los puntos débiles de cada uno [de
Obama y de Clinton] y eso le permite diseñar una campaña inteligente",
según quien resulte el nominado.
Cuando menos para
Clinton, lo que algunos consideran una campaña negativa, le rindió
frutos el martes al apuntarse victorias que la mantienen con vida. Y
con McCain como nominado, la senadora dijo ayer en las rondas
televisivas que un tema central de campaña será la seguridad
nacional y ella considera estar más capacitada que Obama en ese tema.
Obama, por su parte, aseguró que cuestionará esas credenciales que
Clinton dice poseer. "¿Cuál es esa experiencia en política exterior?
¿Ha negociado tratados? ¿Ha manejado crisis [internacionales]? La
respuesta es no", afirmó Obama.