La economía global continúa marcada por tendencias estructurales clave. Estados Unidos mostró resiliencia en 2024 con un crecimiento cercano al 2,8 %, impulsado por el consumo y el gasto público. Sin embargo, persisten riesgos derivados de tensiones comerciales, incertidumbre geopolítica y la rápida adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, que redefinen el comercio, la inversión y el empleo a nivel mundial.