La economía de St. Louis atraviesa un escenario de contrastes, marcado por una fuerte inversión industrial cercana a los 500 millones de dólares en el sector de metales, que impulsa el empleo y la manufactura avanzada. Aunque el mercado laboral se mantiene sólido, el crecimiento general es moderado debido a altas tasas de interés y costos operativos elevados, configurando un panorama de estabilidad con potencial de expansión futura.