La economía de St. Louis atraviesa un periodo de estancamiento marcado por la cautela empresarial, el aumento de los costos laborales y de salud, y una persistente pérdida de población. Aunque algunos sectores como la biotecnología y la manufactura avanzada muestran avances puntuales, el crecimiento sigue siendo limitado. Analistas advierten sobre la necesidad de atraer inversión y talento para impulsar un desarrollo sostenido.