El gobierno de Estados Unidos anunció la revocación de más de 100 000 visas como parte de una nueva ofensiva para reforzar el control migratorio y la seguridad nacional. La medida afecta visas de estudiantes, trabajadores temporales y permisos especializados, generando preocupación en universidades, sectores laborales y organizaciones defensoras de inmigrantes, que advierten sobre posibles deportaciones y efectos económicos y sociales.