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la Palabra Verdadera

La Palabra Verdadera

Por T.A-O D. Días Porta

Hagamos conciencia del sentido original y profundo de palabras importantes para la sabiduría propia de la Tradición Iniciática.
Humano y sagrado no deben confundirse, son como decir la noche y el día. Para que la noche se ilumine y se vuelva día, debe ir renunciando gradualmente a su estado de noche. Así lo humano debe ir diluyéndose para pasar a lo sagrado. El ser humano vive comúnmente reprimiendo su espíritu, no lo deja fluir por estar apegado a su personalidad externa y a las reglas y creencias sociales.. En su estado liberado, trasciende la condición humana para aventurarse en la dimensión de lo sagrado.
Todo depende de la idea que se tenga de lo sagrado y lo humano, pues muchas veces se
prestan a confusión tantas ideas y conceptos al respecto. Según una doctrina, lo humano es sagrado, según otra todo es sagrado. Pero son dos palabras diferentes, se refieren a aspectos muy distintos.
Se habla, por ejemplo, de la dicotomía sagrado-profano como opuestos;  así también lo sagrado no se debe confundir con lo humano. Atrapado en el tiempo y el espacio, el humano para liberarse necesita aprender a manejar esas coordenadas donde está incrustado. Liberarse es ir a lo sa-gra-do…
El estudio del sonido, de la palabra, del lenguaje, de la gramática esotérica, es necesario para que el Verbo recupere su poder mántrico original, llegando a su raíz. Un primer análisis, elemental, de la palabra “felicidad” es un ejemplo: Fe, pues sin fe no se puede ser feliz, estaremos sujetos a los vaivenes de la vida; Li = Luz, sin una mente lúcida, que no se ofusque ante los vaivenes de la vida, tampoco se puede ser feliz; Ci = Sí, se requiere ser afirmativo, positivo, constructivo en los procesos mentales para alcanzar esa felicidad; Dad = dar, ser generoso, retribuir cada día lo que recibimos, dando lo que corresponda según lo recibido, así ascendemos hacia la felicidad. La palabra es un punto de partida al estudio de términos tan manoseados y malentendidos.
La palabra felicidad nos sugiere, pues, esos pasos, al menos en el idioma castellano. Pero
comprendamos que la felicidad no es un objeto ni persona ni emoción o sentimiento pasajero, sino un estado interior permanente de plenitud, compasión, aceptación de la vida tal como es sin ponerle condiciones, tolerancia, respeto, armonía interior. El concepto común de felicidad es muy limitado y sujeto a condiciones, no se acepta en el presente sino que se aplaza para el futuro, diciendo: “yo seré feliz cuando tenga…, cuando haga…, cuando encuentre…” y por supuesto, eso aleja el logro de ese estado. La felicidad es energía sutil, sostén de los mundos en su perenne girar, y aliento de los seres vivos, prana supremo que se puede inhalar a cada instante si se sabe sintonizar su elevada frecuencia.
La felicidad como energía positiva está en el aire, es prana universal. En el Sermón del Monte que impartió el Maestro Jesús, lo que ha sido traducido como bienaventuranzas podría traducirse como felicidad, lo cual hace más accesible experimentar esas normas crísticas.
Nacimiento y muerte, no vida y muerte. La muerte es un instante, su reverso ha de ser otro instante, el del nacimiento. La palabra vida no tiene opuesto, es un término abstracto aplicable a la realidad. La vida es eterna, no tiene fin sino ciclos. La mal llamada muerte es un puente hacia otra
dimensión existencial, una transición y un proceso biológico más bien, para sacar la vitalidad del nivel físico del cuerpo a un nivel etérico. Cuando el agua se evapora no se ha muerto aunque no la veamos, se ha convertido en gas invisible y puede volver a reencarnar en su estado líquido.
Así, la palabra Dios en cualquier idioma y religión, en su sentido más elevado y abstracto no admite la palabra diosa como opuesto; da la idea de Unidad y no de división o polaridad, no es macho ni hembra, lo cual incluye y trasciende. Cuando se habla de dios y diosa se sale entonces del Uno o
Principio de Unidad para entrar a la polarización, al Dos, algo propio de la condición humana; a ese nivel es correcto hablar de Dios Padre o de Diosa Madre para pedir y adorar; así lo apreciamos en las oraciones del Padre Nuestro y la Oración Universal, así como en las oraciones a la Virgen. Son oraciones adaptadas a las necesidades humanas en busca de respuesta.
La concepción monoteísta del Ser Uno se concibe para cultivar la sabiduría existencial hasta alcanzar la Liberación en sus dos aspectos: liberarse de la condición humana, y liberar nuestro potencial intrínseco que vence a la muerte. Es una enseñanza para Discípulos, Apóstoles, Altos Iniciados, libre del concepto adorativo común. En ese sentido el politeismo no contradice al monoteísmo, pues aquel no se toma como multiplicidad de dioses sino como diferentes aspectos, poderes y atributos del Dios Uno.
Esto lo apreciamos en los 72 Nombres de Dios, clasificados en 9 coros angélicos, que no son nombres personales sino atributos de Dios; por ejemplo, el Arcángel que lleva el nombre de Rafael en hebreo, éste significa Medicina de Dios, o sea, que ese Arcángel administra ese poder divino; se puede comparar con el gobierno humano cuando se dice Secretario de Educación,
Ministro de Economía, etc.: no son nombres personales sino funciones a ejercer. No se trata entonces de 72 dioses.
Cada religión concibe a Dios según su doctrina, con un concepto accesible a la mente común. En la Alta Iniciación, a Dios se le puede percibir en todo tiempo y lugar, dentro y fuera de uno mismo. La concepción original del término Dios, God, Dieu, Brahma, Allah, Yahve, y en otros idiomas y credos, es abstracta, no sometida a la polaridad, no dividida en ‘dios, diosa’, lo cual es un concepto humano, no divino, sino que trasciende toda separación, pues expresa la Unidad. En nuestra limitada situación podemos decir Dios Padre o Madre, para pedir cosas propias del humano y sentirnos amparados. En realidad, la idea de Dios no puede limitarse a una sola definición que la encierre, contrariando el requisito de Infinito y Eternidad. Así podríamos decir que D.I.O.S. tiene infinitos nombres, formas y estados, más allá de las palabras.
Nuestro S. Hermano Mayor JME dio una definición científica: “Dios es el conjunto de
Leyes en virtud de las cuales existe el Universo infinito.” También lo hace la Sabiduría Maya al definirlo como “Hunab K’u, el Único Dador del Movimiento y de la Medida. Ambas concepciones pueden someterse a investigación y estudio, no así la creencia religiosa, aunque tiene su razón de ser.
Son como hipótesis.
En las religiones, en Dios se cree y se le pide, basta con repetir fórmulas o dogmas. En la Iniciación, a Dios se le estudia y se le agradece. En la Iniciación, la creencia se ilumina con la sapiencia y se busca la Auto Realización. El creyente habla de Dios, el Iniciado habla con Dios. Las religiones son antagónicas entre sí, están separadas y han llegado a persecuciones y antagonismos, como piezas separadas del rompecabezas de la verdad. La Iniciación es la Religión Universal, que unifica en vez de separar y llama al estudio de los sagrados misterios de la vida y del ser, así como al acercamiento de todos los credos, para armar ese rompecabezas que incluye no solo creencias sino la ciencia, el arte, la filosofía, el trabajo, la vida en general. Dios es también materia de la ciencia, no solo de la religión; no tiene límites ni puede ser monopolizado ni es propiedad privada de ningún grupo o persona.
Los términos que aplica el Buda para disipar la ignorancia y lograr la sabiduría, que son dos aspectos de la mente interna, tienen validez en la Escala Aerosómica.
La palabra es el cuerpo físico de una idea o espíritu, que es lo que nos interesa encontrar.
Una reconsideración y análisis de las palabras que usamos para guiarnos en el sendero de la vida, tomar decisiones y relacionarnos con nuestros semejantes, es necesario para actuar con acierto y evitar confusiones o malentendidos que traen separatividad.
Rindamos homenaje en su día a los Gurús, Maestros servidores de los pueblos, Discípulos a su vez de los Grandes Maestros, Instructores e Iluminadores de la Humanidad. Que el Corazón del Cielo les guíe en su ascenso por la Senda Divina.
Paz a todos los Seres en todos los Planos
T.A-O Domingo Días Porta
Desde Los Andes, 11o mes de Tauro,  Año 72 en Acuarius (mayo 1, 2019)

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