El gobernador del Banco de Inglaterra advirtió que el auge del populismo y la interferencia política en las decisiones económicas amenazan la estabilidad financiera global. Subrayó que la presión sobre los bancos centrales debilita la confianza de los mercados, incrementa la volatilidad y pone en riesgo el crecimiento sostenible, reiterando la importancia de preservar la independencia monetaria y la cooperación internacional.