Empresas estadounidenses con operaciones en China manifiestan creciente preocupación por la desaceleración económica del país asiático, según una encuesta de la Cámara de Comercio de EE. UU. en China. La menor demanda interna, la caída en ventas y la incertidumbre sobre inversiones futuras superan incluso a las tensiones comerciales como principal desafío, obligando a las compañías a replantear estrategias globales.