El dólar se debilita con fuerza: 2025 cierra como su peor año en casi una década
- Doris Montoya

- Jan 2
- 5 min read
The dollar weakens sharply: 2025 closes as its worst year in almost a decade
El dólar estadounidense cerró 2025 con una de sus caídas más pronunciadas de los últimos años, consolidando un giro relevante en los mercados financieros globales. Al comenzar 2026, la moneda acumulaba una depreciación cercana al 9,4 % en términos anuales, lo que representa su peor desempeño desde 2017. Esta pérdida de valor frente a divisas como el euro, la libra esterlina y otras monedas fuertes refleja un cambio de percepción sobre la economía de Estados Unidos y su política macroeconómica.

The US dollar closed 2025 with one of its steepest declines in recent years, consolidating a significant shift in global financial markets. By the start of 2026, the currency had depreciated by nearly 9.4% year-on-year, its worst performance since 2017. This loss of value against currencies such as the euro, the British pound, and other strong currencies reflects a change in perception regarding the US economy and its macroeconomic policy.
Uno de los factores centrales que explican esta debilidad fue el viraje en la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Tras un período prolongado de tasas de interés elevadas para combatir la inflación, el banco central comenzó a recortarlas gradualmente en 2025 ante señales de enfriamiento económico y una inflación más controlada. Estos recortes redujeron el atractivo del dólar para los inversionistas internacionales, que durante años habían encontrado en los activos estadounidenses rendimientos superiores a los de otras economías desarrolladas.
One of the key factors explaining this weakness was the shift in the Federal Reserve's (Fed) monetary policy. After a prolonged period of high interest rates to combat inflation, the central bank began to gradually cut them in 2025 in response to signs of economic slowdown and more controlled inflation. These cuts reduced the dollar's appeal to international investors, who for years had found US assets to offer higher returns than those of other developed economies.
A esta dinámica se sumaron las crecientes preocupaciones por el elevado déficit fiscal de Estados Unidos. El aumento sostenido del gasto público y la acumulación de deuda generaron inquietud en los mercados sobre la sostenibilidad de las finanzas del país a mediano y largo plazo. Para muchos analistas, la combinación de un déficit elevado y tasas de interés en descenso debilitó uno de los principales pilares que habían sostenido la fortaleza del dólar en la última década.
Added to this dynamic were growing concerns about the large US fiscal deficit. The sustained increase in public spending and the accumulation of debt generated concern in the markets about the sustainability of the country's finances in the medium and long term. For many analysts, the combination of a high deficit and declining interest rates weakened one of the main pillars that had sustained the dollar's strength over the past decade.
El contexto de tensiones comerciales y mayor incertidumbre geopolítica también influyó negativamente. La persistencia de disputas arancelarias y un entorno global más fragmentado redujeron el papel tradicional del dólar como activo refugio. En lugar de concentrar flujos de capital en Estados Unidos, los inversionistas optaron por diversificar hacia Europa, Asia y algunos mercados emergentes, fortaleciendo otras monedas y presionando aún más al dólar.
The context of trade tensions and greater geopolitical uncertainty also had a negative impact. The persistence of tariff disputes and a more fragmented global environment reduced the dollar's traditional role as a safe-haven asset. Instead of concentrating capital flows in the United States, investors opted to diversify into Europe, Asia, and some emerging markets, strengthening other currencies and putting further pressure on the dollar.
Como resultado de este escenario, divisas como el euro y la libra esterlina registraron sus mejores desempeños frente al dólar en años, mientras que varias monedas de economías emergentes también lograron apreciarse. Este movimiento reflejó un rebalanceo de carteras a nivel global, en el que los inversionistas ajustaron sus estrategias ante un nuevo ciclo monetario y una menor diferencia de tasas entre Estados Unidos y el resto del mundo.
As a result of this scenario, currencies such as the euro and the pound sterling registered their best performances against the dollar in years, while several emerging market currencies also appreciated. This movement reflected a global portfolio rebalancing, in which investors adjusted their strategies in response to a new monetary cycle and a narrowing interest rate differential between the United States and the rest of the world.
El debilitamiento del dólar tuvo efectos mixtos sobre la economía estadounidense. Por el lado positivo, un dólar más bajo mejoró la competitividad de las exportaciones, beneficiando a sectores como la industria manufacturera, la agricultura y la tecnología, al abaratar los productos estadounidenses en los mercados internacionales. Sin embargo, el efecto negativo se sintió en el aumento del costo de las importaciones, lo que podría generar presiones inflacionarias adicionales y afectar el poder adquisitivo de los consumidores.
The weakening dollar had mixed effects on the U.S. economy. On the positive side, a lower dollar improved export competitiveness, benefiting sectors such as manufacturing, agriculture, and technology by making U.S. products cheaper in international markets. However, the negative effect was felt in the increased cost of imports, which could generate additional inflationary pressures and affect consumers' purchasing power.
A nivel global, la caída del dólar también reavivó el debate sobre la diversificación del sistema financiero internacional. Aunque la divisa estadounidense sigue siendo la principal moneda de reserva y de comercio mundial, su desempeño en 2025 reforzó la idea de que su fortaleza no es inmutable y que está sujeta a los ciclos económicos y a las decisiones de política interna de Estados Unidos.
Globally, the dollar's decline also reignited the debate about diversifying the international financial system. Although the U.S. currency remains the world's primary reserve and trading currency, its performance in 2025 reinforced the idea that its strength is not immutable and is subject to economic cycles and U.S. domestic policy decisions.
De cara a 2026, los analistas coinciden en que el futuro del dólar dependerá de varios factores clave: la evolución del crecimiento económico estadounidense, las próximas decisiones de la Reserva Federal, el manejo del déficit fiscal y el clima geopolítico global. Si bien la mayoría considera que la caída de 2025 responde a un ajuste cíclico y no a un colapso estructural, el desempeño del último año deja claro que el dólar enfrenta uno de sus momentos más desafiantes en casi una década.
Looking ahead to 2026, analysts agree that the dollar's future will depend on several key factors: the evolution of US economic growth, the Federal Reserve's upcoming decisions, the management of the fiscal deficit, and the global geopolitical climate. While most believe the 2025 decline is due to a cyclical adjustment rather than a structural collapse, the past year's performance makes it clear that the dollar is facing one of its most challenging periods in nearly a decade.
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