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EE. UU. y China: El reparto del mundo

21 hours ago
9 min read

US-China: Carving up the World


Naciones Unidas
Naciones Unidas

Por DIANE FRANCIS

La reciente reunión de las Naciones Unidas puso de relieve a Donald Trump, quien rechazó por completo el concepto fundacional de la institución al sugerir que podría "aniquilar" a Irán y quedarse con el petróleo de Venezuela —bajo la premisa de que "al vencedor le corresponde el botín"—, además de jactarse de sus acuerdos de seguridad en Groenlandia. Afortunadamente, mostró una actitud nueva y positiva hacia Ucrania y su presidente, Zelenski. Esto se debe a que le gustan los ganadores, y los ucranianos están diezmando el ejército y la industria petrolera de Rusia. En su discurso, predijo que la guerra terminará "más rápido de lo que la gente cree", lo cual sería una buena noticia de cumplirse. Sin embargo, desde una perspectiva geopolítica, la ONU ha perdido relevancia y quedó eclipsada por una reunión de mayor trascendencia celebrada esta semana entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping. A diferencia de la ONU, con todos sus defectos y complicaciones, las negociaciones entre estos dos gigantes moldearán el orden mundial gracias a su inigualable peso económico, tecnológico y militar.

The recent United Nations gathering showcased Donald Trump, who completely rejected the institution’s founding concept by suggesting he may “annihilate” Iran, keep Venezuela’s oil because “to the victor belong the spoils”, and then gloated about his security arrangement in Greenland. Fortunately, he displayed a new, positive attitude toward Ukraine and its President Zelensky. This is because he likes winners, and Ukrainians are decimating Russia’s military and oil industry. In his speech, he predicted that war will end “more quickly than people understand”, good news if true. But, geopolitically speaking, the UN has become irrelevant and was overshadowed by a more consequential gathering that took place this week between Trump and Chinese President Xi Jinping. Unlike the UN with all its flaws and complications, these two giants' negotiations will shape the world order because of their unmatched economic, technological, and military leverage.

Washington despliega la alfombra roja para el líder chino, comenzando con una cena de Estado para 125 personas que incluye a las primeras damas y a líderes empresariales de ambas naciones. Su última cumbre bilateral tuvo lugar en Pekín el pasado mes de mayo; allí acordaron establecer una "relación estratégica, constructiva y estable" y se centraron en estabilizar los vínculos comerciales. Ahora están sobre la mesa cuestiones como: salvaguardias para la inteligencia artificial, Taiwán, Irán, las sanciones inminentes por la compra de petróleo ruso por parte de China, Corea del Norte, minerales críticos, tierras raras, semiconductores, una venta de armas a Taiwán por valor de 14.000 millones de dólares (actualmente retrasada) y los compromisos de China de comprar petróleo, productos agrícolas y aviones estadounidenses —destacando la adquisición de 200 aviones Boeing por un valor de hasta 19.000 millones de dólares—.

Geopolítica
Geopolítica

Washington rolls out the red carpet for China’s leader, starting with a state dinner for 125 that includes the first ladies and business leaders from both nations. Their last bilateral summit was in Beijing in May, when they agreed to establish a “Constructive Strategic and Stable Relationship” and concentrated on stabilizing trade relations. Now on the table are: AI guardrails, Taiwan, Iran, impending sanctions on China’s purchases of Russian oil, North Korea, critical minerals, rare earths, semiconductors, a delayed $14-billion arms sale to Taiwan, and China’s commitments to buying American oil, agricultural products, and planes, notably 200 Boeing jets worth up to $19 billion.

Ambas partes cuentan con importantes bazas económicas y geopolíticas frente a la otra; he aquí la situación actual:

Both sides have plenty of economic and geopolitical leverage over one another, and here’s the state of play:

- La mayor carta de negociación de China son las tierras raras y los minerales críticos, cuya producción controla a nivel mundial. Estos elementos son esenciales para la fabricación de electrónica moderna, armamento, sistemas de defensa y tecnologías de energía limpia, concretamente baterías y paneles solares.

- China’s biggest bargaining chip is rare earths and critical minerals which it controls globally in terms of production. These are essential to the manufacture of modern electronics, weaponry, defense systems, and clean energy systems, namely batteries and solar panels.

- China también dispone de "cartas" geopolíticas gracias a sus relaciones con Irán y Rusia. Estados Unidos y Europa han instado a China a presionar a ambos regímenes para que cesen las hostilidades, pero, lamentablemente, la dinámica de influencia funciona a la inversa. China es un cliente y proveedor importante para ambos. Aun así, últimamente Trump ha presionado a China en más de una ocasión para que utilice su influencia sobre Vladímir Putin. Xi apoya públicamente un «acuerdo de paz justo, duradero y vinculante» y ha manifestado la disposición de China a promoverlo, pero se opone a sancionar o coaccionar a Moscú.

- China also has geopolitical “cards” because of its relationships with Iran and Russia. Americans and Europeans have been asking it to put pressure on both regimes to stop their hostilities, but unfortunately the leverage works in reverse. China is a big customer and supplier to both. Even so, Trump has lately pushed China more than once to use his leverage over Vladimir Putin. Xi publicly supports a “fair, lasting and binding peace agreement” and stated China’s readiness to promote this, but is against penalizing or coercing Moscow.

- Por otro lado, la mayor baza negociadora de Estados Unidos es el acceso a su gigantesco mercado, así como a sus semiconductores avanzados y tecnologías afines. China no puede permitirse perder esto y es consciente de que un Trump enfurecido puede desplegar armas comerciales como aranceles, prohibiciones de exportación y legislación restrictiva.

- On the other hand, America’s biggest bargaining chip is access to its gigantic market as well as to its advanced semiconductors and related technologies. China cannot afford to lose this and is aware that an angry Trump can deploy trade weapons such as tariffs, export bans, and restrictive legislation.

- Otra herramienta de presión de Estados Unidos es que, en mayo, retrasó la venta de armas a Taiwán para complacer a Pekín. A cambio, Estados Unidos pudo vender a China más petróleo y productos de defensa, aviación y agricultura.

- America’s other leverage is that in May it delayed arms sales to Taiwan to please Beijing. In return, America was able to sell China more oil, defense, aviation, and farm products.

- Según un experto chino, Pekín ganó influencia recientemente al reducir las compras de petróleo ruso e iraní, lo que ha mantenido bajos los precios (y los costes de la gasolina en EE. UU.). «Considero esa contención en parte como un favor a Trump: una reciprocidad por la contención de Trump en cuestiones que importan a Pekín», declaró el experto en The South China Morning Post. La contrapartida que busca Pekín es que el presidente estadounidense siga manteniendo en suspenso la venta de armas a Taiwán. Esto no sería difícil, dada la escasez de armamento del Pentágono derivada de la guerra con Irán.

- According to a Chinese expert, Beijing recently gained leverage by cutting back on Russian and Iranian oil, which has kept prices (and US gasoline costs) down. “I see that restraint partly as a favour to Trump – reciprocity for Trump’s restraint on issues that Beijing cares about,” said the expert in The South China Morning Post. The quid pro quo Beijijng wants would be that the US President continues to put on hold arms sales to Taiwan. This wouldn’t be difficult, given the Pentagon’s weapons shortages because the Iran war.

Las dos superpotencias tienen enfoques y estrategias opuestos en lo que respecta a la diplomacia internacional y las relaciones entre Estados-nación. Trump no quiere —ni cree necesitar— asociaciones. Como resultado, no colabora bien con los aliados tradicionales de Europa y del resto del mundo; los presiona, los menosprecia y les plantea exigencias unilaterales. «Eso fue una sorpresa... eso ha supuesto una gran oportunidad para Pekín», señaló en Foreign Policy Julian Gewirtz, quien trabajó en la política hacia China durante la administración del presidente Joe Biden. El Trump político es igual que el Trump empresario: siempre actuó como propietario único y sigue haciéndolo como presidente.

The two superpowers have opposite approaches and strategies when it comes to international diplomacy and nation-state relationships. Trump doesn’t want, or believe he needs, partnerships. As a result, he doesn’t work well with traditional allies in Europe and around the world. He pushes them around, belittles them, and makes one-sided demands. “That came as a surprise… that has come as a profound opportunity for Beijing,” said Julian Gewirtz in Foreign Policy, who worked on China policy under President Joe Biden. Trump the politician is the same as Trump the businessman. He was always a sole proprietor and remains that way as President.

En cambio, Xi ha llevado a cabo una intensa gira promocional durante las semanas previas a esta cumbre, captando atención y apoyo, y forjando nuevas alianzas. «Pekín puede profundizar y ampliar su influencia en toda Eurasia y en el Sur Global, así como crear instituciones en torno a sus propias prioridades, para luego llegar a Washington y recibir una recepción fastuosa por parte del presidente estadounidense», señaló Gewirtz. En otras palabras, Xi es un mejor «promotor», recorriendo el mundo desde Egipto hasta la India y otros países que han sido objeto de disputa entre las superpotencias durante años. Entre su campaña y la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, Pekín está superando a Washington en la pugna entre superpotencias.

By contrast, Xi has been on a hectic “road show” for weeks in the lead-up to this summit, garnering attention, support, and making new alliances. “Beijing can deepen and expand its influence across Eurasia and across the Global South, and can build institutions around its own priorities, and then arrive in Washington to have the American president throw him a lavish reception,” said Gewirtz. In other words, Xi is a better “marketer”, crisscrossing the globe from Egypt to India and other countries that have been contested between the superpowers for years. Between his campaign and China’s Belt and Road Initiative, Beijing is beating Washington at the superpower game.

Sin embargo, la cuestión más importante no es la popularidad, sino cómo las dos potencias mundiales Las superpotencias tecnológicas idearán sistemas de seguridad y supervisión para prevenir un «uso indebido catastrófico o la pérdida de control» en el futuro. El secretario del Tesoro, Scott Bessent —experto de Trump en finanzas y en asuntos relacionados con China—, se reunió durante varios días con el viceprimer ministro chino antes de la cumbre para iniciar el proceso de diseño de un sistema de objetivos y medidas de reducción de amenazas, así como para establecer una línea directa para situaciones de crisis. Podría decirse que se trata de conversaciones diplomáticas cruciales para la humanidad; sin embargo, Trump, como de costumbre, no se muestra cordial ni conciliador en lo que respecta a la inteligencia artificial. Recientemente declaró a la prensa: «Llevamos una ventaja considerable sobre China en materia de IA. Por cierto, el presidente de China vendrá el día 24. Será algo muy emocionante. Estupendo, será un placer recibirlo. Hay muchas cosas buenas, temas muy, muy productivos que tratar con el presidente Xi».

However, the most important issue is not popularity but how the world’s two technological superpowers will devise safety and monitoring systems to prevent “catastrophic misuse or loss of control” in the future. Trump’s finance and China “expert”, Treasury Secretary Scott Bessent, met for days with China’s Vice Premier before the summit to start the process of devising a system of goals, threat reduction measures, and setting up a hotline for crises. Arguably, these are critical diplomatic discussions for humanity, and Trump, as usual, is not gracious or accommodating when it comes to AI. He recently told reporters: “We’re leading China in AI very substantially. By the way, we have the president of China coming on the 24th. That’ll be very exciting. Great, love to have him. A lot of good things to discuss, very, very productive things to discuss with President Xi.”

Las cumbres entre Estados Unidos y China repercuten en la economía y la política mundiales mucho más que cualquier negociación o medida adoptada por las Naciones Unidas, con sus normas y reglamentos engorrosos e inútiles. Los 193 Estados miembros de la ONU son conscientes de que la organización ya no funciona, pero no saben cómo arreglarla. No obstante, durante esta sesión, el presidente turco, Erdogan, pidió que se elimine el derecho de veto que poseen las cinco naciones del Consejo de Seguridad fundadoras de la organización: Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, China y Rusia. Este privilegio ha paralizado por completo al Consejo de Seguridad y a la organización, impidiéndoles enviar fuerzas de mantenimiento de la paz a diversas regiones para evitar guerras a gran escala, detener los combates o salvar a las víctimas.

American and Chinese summitry ripples through the global economy and politics more than any negotiations or actions taken by the United Nations, with its cumbersome and useless rules and regulations. All 193 UN members realize the organization no longer works but don’t know how to repair it. But in this session, Turkey’s President Erdogan called for the abolition of the veto power held by the five nations in the Security Council that created the organization: The US, UK, France, China, and Russia. This privilege has completely crippled the Security Council and the organization, preventing it from sending peacekeepers to regions to prevent full-scale wars, to stop fighting, or to save victims.

Un ejemplo de ello es la petición que Ucrania formuló esta semana a la ONU para que interviniera y salvara la vida de 2000 ucranianos atrapados en una ciudad del frente, donde Rusia ha bloqueado el acceso a alimentos, agua y ayuda humanitaria. Morirán si no reciben auxilio, pero la ONU no llevará a cabo su rescate porque Rusia ejercerá su derecho de veto. La organización no solo resulta irrelevante, sino también perjudicial, a menos que se reforme o se sustituya. La realidad es que solo hay dos «sheriffs» en el pueblo, y a ninguno de ellos le preocupa el resto.

A case in point is that Ukraine this week asked the UN to intervene to save the lives of 2,000 Ukrainians held in a frontline city where Russia has blocked food, water, or aid. They will die without help, but their rescue by the UN won’t happen because Russia will veto it. The organization is not only irrelevant but damaging unless reformed or replaced. The reality is that there are only two sheriffs “in town,” and neither one is worried about the rest.

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