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Caos Comercial

Trade Tumult

Global trade disruption caused by US tariffs in 2025
Global trade disruption caused by US tariffs in 2025

By Diane Francis

 

En febrero de 2025, Donald Trump reconfiguró la economía mundial al introducir la “reciprocidad” como principio central de Estados Unidos para fijar sus aranceles. A lo largo de la historia, las tarifas han sido utilizadas como incentivos o castigos, pero el nuevo criterio de Trump establece que los aranceles estadounidenses a las importaciones de un país igualarán exactamente los cargos que ese gobierno impone a las exportaciones estadounidenses. Ojo por ojo. Por ejemplo, durante años la Unión Europea impuso un arancel del 10% a la importación de automóviles, mientras que Estados Unidos solo aplicaba un 2.5%. La ofensiva comercial de Trump corrigió ese desequilibrio y provocó ondas expansivas en toda la economía global. En esencia, Trump concibe el comercio como una guerra económica y busca preservar el dominio financiero y tecnológico de Estados Unidos.

In February 2025, Donald Trump reconstituted the world economy by introducing “reciprocity” as America’s core principle behind its tariff rates. Throughout history, tariff rates have been used as carrots or sticks, but Trump’s new criterion was that American tariffs on imports from a country will match the charges the exporting government adds to American exports. Tit for tat. For instance, the European Union imposed a 10% tariff on auto imports for years, but the U.S. imposed only 2.5%. Trump’s trade blitz corrected this, then sent shockwaves throughout the global economy. In essence, he considers trade as economic war and aims to retain America’s financial and technological dominance.

 

 Esta semana, Trump amenazó a Canadá con aranceles del 100% después de que su primer ministro, Mark Carney, afirmara en un discurso en Davos que las potencias medias deberían unirse para impedir que las “grandes potencias” utilicen su poder económico como arma. No mencionó a Trump por nombre, pero no fue necesario. Otras potencias medias aplaudieron

en silencio, y el presidente estadounidense estalló.

This week, Trump threatened Canada with 100% tariffs after its Prime Minister Mark Carney said in a speech in Davos that middle powers should band together to stop “great powers” from weaponizing their economic might. He didn’t name Trump, but didn’t need to. The other middle powers cheered silently, and the President exploded.

 

Trump Trade War 2025: Caos Comercial y el Nuevo Orden Económico Global
Trump Trade War 2025: Caos Comercial y el Nuevo Orden Económico Global

Francamente, un jefe de Estado debería entender, desde el punto de vista diplomático, que provocar al oso en una plataforma global siempre es contraproducente. Trump respondió de inmediato amenazando con aranceles devastadores al socio comercial y vecino más antiguo de su país. Desde entonces, Carney ha intentado dar marcha atrás, pero el daño ya estaba hecho. Para otros países, el incidente resulta aleccionador y ofrece una visión anticipada del “nuevo mundo feliz” de Trump. Él libra la guerra económica en la que hoy estamos profundamente inmersos, y continuará haciéndolo. Esto se debe a que el mercado estadounidense es el más codiciado del mundo, a su carácter de cruzado ideológico, y también a que ninguna de las potencias medias a las que Carney se refería salió en su defensa, ni lo hará.

Frankly, a head of state should understand, diplomatically speaking, that poking the bear on a global platform is always counterproductive. Trump immediately threatened ruinous tariffs on his country’s longest-standing trade partner and neighbor. Carney has since tried to engineer a climbdown, but the damage was done. For other countries, the incident is instructive and provides a glimpse into Trump’s Brave New World. Trump wages the economic war we now find ourselves knee-deep in, and will continue to fight. This is because America’s market is the most prized in the world, because he’s a zealot, and also because not a single middle power that Carney referred to came to his defense or ever will.

 

Lo único positivo para los demás es que China es el principal objetivo de Trump. El “error” de Mark Carney —a ojos de Trump— no fue solo su desaire al “hegemón”, sino también su reciente sesión fotográfica con el presidente chino Xi Jinping tras un acuerdo comercial entre ambos países. El acuerdo permite la entrada en Canadá de hasta 49,000 vehículos eléctricos chinos al año con un arancel reducido, mientras que, a cambio, China flexibilizó las restricciones sobre algunas exportaciones agrícolas canadienses. Para Washington, esto constituyó una violación del acuerdo comercial (USMCA) y una entrada por la puerta trasera al mercado abierto entre Estados Unidos, Canadá y México.

The only positive for others is that China is Trump’s prime target. Mark Carney’s “mistake” — to Trump — was not just his slap at the “hegemon”, but also his recent photo op with China’s President Xi Jinping following a trade deal between the two. The agreement allows up to 49,000 Chinese electric vehicles per year to enter Canada at a reduced tariff, while in return, China eased restrictions on some Canadian agricultural exports. This, to Washington, was a breach in the trade pact (USMCA) and constituted a back-door entry into the open marketplace between the US, Canada, and Mexico.

 

Funcionarios canadienses aseguraron que informaron a sus contrapartes estadounidenses sobre este acuerdo relativamente modesto con China y que no se plantearon objeciones. Pero luego Carney lanzó su ofensiva retórica, y Trump y su equipo reaccionaron con furia.

Canadian officials said their American counterparts were apprised by them of this relatively modest deal with China, and did not raise objections. But then Carney delivered his rhetorical broadside, and Trump and his team went ballistic.

 

Los detalles importan poco; lo que este altercado deja claro son las reglas del futuro. Las

decisiones ya no pueden basarse únicamente en la economía, sino que deben ser políticamente inteligentes. Las relaciones entre Estados deben ajustarse a un viejo proverbio: el enemigo de mi amigo es mi enemigo. Además, Canadá debió considerar la percepción pública y el hecho de que permitir la entrada de autos chinos en la zona de libre comercio norteamericana habría sido un golpe propagandístico para Xi, con el potencial de avergonzar a Washington.

The details do not matter, but the contretemps underscores the rules ahead. Decisions cannot be based only on economics, but must also be politically smart. Dealings between nation-states must accede to that ancient proverb — the enemy of my friend is my enemy. In addition, Canada should have considered the optics and the fact that allowing Chinese cars into the North American free trade zone would have been a high-profile coup for Xi, potentially embarrassing Washington.

 

Para Carney también fue un golpe político —una foto con el líder chino—, pero ni Trump ni otros líderes quedaron impresionados. Tampoco el jefe de la región automotriz de Canadá, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, quien calificó el acuerdo como destructivo para la industria automotriz canadiense. Añadió que ni siquiera fue consultado y recomendó públicamente que los consumidores canadienses boicotearan los autos chinos.

For Carney, it was also a coup — a photo op with China’s leader — but Trump and others were not impressed. Neither was the leader of Canada’s auto region, Premier Doug Ford of Ontario, who said the deal was destructive to Canada’s auto industry. He added that he wasn’t even consulted and publicly recommended that Canadian consumers boycott Chinese cars.

 

En términos simples, el cambio de paradigma es que todo el comercio es política, que Estados Unidos domina la economía global y que su “enemigo” es China, entre otros. Los aranceles estadounidenses sobre electrónicos, acero y componentes tecnológicos han asfixiado las exportaciones chinas y alterado la cadena de suministro mundial durante meses. Los líderes también deben comprender que la ofensiva estadounidense es, ante todo, tecnológica. Las restricciones a los semiconductores chinos, los vehículos eléctricos y la tecnología verde están obligando a Pekín a desacoplarse más rápido de lo previsto. El resultado: las fábricas chinas se desaceleran, las multinacionales se marchan y los precios globales de la tecnología suben.

Put simply, the policy paradigm shift is that all trade is politics, that America dominates the

global economy, and its “enemy” is China, among others. American tariffs on electronics, steel, and tech components have throttled Chinese exports and disrupted the global supply chain for months. Leaders must also know that America’s offensive is about technology. Restrictions on Chinese semiconductors, electric vehicles, and green tech are forcing Beijing to decouple faster than planned. The result: Chinese factories are slowing, multinationals are fleeing, and global tech prices are climbing.

 

Sin embargo, pese a la retórica desafiante, los fabricantes estadounidenses que dependen de piezas chinas también están sangrando. Apple, Tesla y numerosas empresas medianas enfrentan mayores costos o se ven obligadas a trasladar su producción.

Yet, for all the chest-thumping, American manufacturers relying on Chinese parts are bleeding too. Apple, Tesla, and countless mid-sized firms are stuck paying higher costs or scrambling to relocate production.

 

Los siguientes en la fila serán los corazones industriales de Europa: Alemania, Francia e Italia. Los aranceles a los automóviles y la maquinaria los están golpeando donde más duele. Durante décadas, los líderes europeos han sido proteccionistas sin consecuencias. Han intentado el apaciguamiento, la negociación e incluso la adulación. Nada funciona. Trump considera que Europa se aprovecha de la defensa y del acceso al mercado estadounidense, por lo que planea apretar aún más las tuercas. Los fabricantes alemanes de automóviles están perdiendo miles de millones a medida que caen las ventas en EE. UU., mientras que los proveedores más pequeños enfrentan la ruina. Alemania e Italia ya hablan de fusionar sus sectores automotrices.

Next in line will be Europe’s industrial heartlands—Germany, France, and Italy. Tariffs on autos and machinery are hitting them where it hurts most. European leaders have been protectionist for decades and gotten away with it. They have tried appeasement, negotiation, and even flattery. None of it works. Trump views Europe as freeloading off US defense and market access, so he’s going to tighten the screws. German carmakers are losing billions as US sales drop, while smaller suppliers face ruin. Germany and Italy are now talking about combining their auto sectors.

 

La Unión Europea amenaza con represalias, pero no puede imponerse a Washington. Mientras tanto, la inflación vuelve a subir en toda Europa a medida que aumentan los costos energéticos y de importación, y comienza una militarización justo cuando la recuperación del último ciclo de desaceleración empezaba a afianzarse.

The EU threatens retaliation but can’t outmuscle Washington. Meanwhile, inflation creeps higher across Europe as energy and import costs rise again, and militarization begins, just when recovery from the last downturn was taking hold.

 

Canadá y México, protegidos bajo el USMCA, se convertirán en daños colaterales si violan tanto el espíritu como la letra de su acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. México fue reprendido el año pasado por permitir que fábricas chinas exportaran desde su territorio para beneficiarse de exenciones arancelarias del USMCA. Los repentinos aumentos arancelarios de Trump sobre el acero, el aluminio y los productos agrícolas tomaron por sorpresa a exportadores que creían contar con certeza jurídica. Los fabricantes canadienses pagan más por componentes estadounidenses mientras ven cómo sus propias exportaciones quedan fuera de precio en los mercados de EE. UU.

Canada and Mexico, protected under the USMCA, will become collateral damage if they breach the spirit as well as the letter of their free trade deal with America. Mexico was wrapped across the knuckles last year for allowing Chinese factories to export from inside its border to get USMCA tariff exemptions. Trump’s sudden tariff spikes on steel, aluminum, and agricultural goods blindsided exporters who thought they had certainty. Canadian manufacturers are paying more for American components while watching their own exports priced out of US markets.

 

México, la silenciosa historia de éxito del nearshoring, enfrenta ahora una renovada inestabilidad a medida que Trump vincula el comercio con el control fronterizo, la inmigración y la erradicación del tráfico y los cárteles de la droga.

Mexico, the quiet success story of nearshoring, now faces renewed instability as Trump ties trade to border control, immigration, and eliminating trafficking and drug cartels.

 

Luego está el mundo en desarrollo: Vietnam, Bangladesh y otros países que prosperaron cuando aumentaron los costos laborales en China. Estas naciones esperaban beneficiarse de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero los aranceles ampliados de Trump y sus exigencias de “comercio justo” ahora también las están golpeando. El mensaje es claro: si tienes un superávit comercial con Estados Unidos, tú eres el siguiente. Las fábricas del sudeste asiático ven evaporarse los pedidos, sus monedas tambalearse y el desempleo aumentar.

Then there’s the developing world—Vietnam, Bangladesh, and others that boomed as China’s labor costs rose. These nations had hoped to gain from the U.S.-China trade war, but Trump’s expanded tariffs and demands for “fair trade” are now hitting them too. The message is clear: if you run a trade surplus with America, you’re next. Factories in Southeast Asia are watching orders evaporate, currencies wobble, and unemployment rise.

 


La mayor víctima, sin embargo, es el propio sistema global. El arancel promedio de Estados Unidos aumentó del 2.5% en enero de 2025 al 27% en junio de 2025. El orden basado en reglas que gobernó el comercio durante décadas se está desmoronando. La OMC queda marginada, las alianzas se resquebrajan, los consumidores pagan más y todos los países viven en vilo.

The biggest casualty, though, is the global system itself. Average US tariff rates rose from 2.5% in January 2025 to 27% by June 2025. The rules-based order that governed trade for decades is collapsing. The WTO is sidelined, alliances are fraying, consumers are gouged, and every country is on edge.

 

El canario en la mina de carbón es Canadá y su primer ministro, Carney, quien afirmó que Canadá no tenía “ninguna intención” de negociar un acuerdo de libre comercio completo con China, pero coqueteó con el desastre al firmar uno limitado. Naturalmente, los aliados de Estados Unidos —las potencias medias— están nerviosos, y con razón. Pero The Economist resumió así las consecuencias del enfrentamiento por Canadá:

“Los líderes occidentales navegan un mundo solitario. China no puede ni quiere salvar a los aliados estadounidenses de tamaño medio de Donald Trump.”

The Canary in the Coal Mine is Canada and its Prime Minister Carney, who said Canada had “no intention” of pursuing a full-fledged free trade agreement with China, but courted disaster by making a small one. Naturally, America’s allies – the middles -- are on edge, and should be. But The Economist summed up the fallout from the dust-up over Canada: “Western leaders navigate a lonely world. China cannot and will not save mid-size American allies from Donald Trump.”

 

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