La caída de un hombre no libera a un pueblo
- Ismael Cala

- Jan 22
- 3 min read
The Fall of a Man Does Not Liberate its People

POR Ismael Cala
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La reciente operación de Estados Unidos en Venezuela, que habría derivado en la captura y salida de Nicolás Maduro del poder, introduce una grieta en el relato político del país. No es solo un episodio de alta tensión internacional ni un movimiento de ajedrez geopolítico. Es, ante todo, una sacudida simbólica en una nación acostumbrada a que las decisiones trascendentales ocurran lejos de la voluntad de su gente.
The recent operation by the United States in Venezuela, which reportedly resulted in the capture and removal of Nicolás Maduro from power, introduces a fracture in the country’s political narrative. It is not merely an episode of high international tension or a geopolitical chess move. Above all, it is a symbolic jolt in a nation accustomed to having momentous decisions made far from the will of its people.
La reacción de los venezolanos ha sido reveladora. Hubo emociones, comentarios, alivios y temores silenciosos, pero no estallidos de euforia ni celebraciones desbordadas. Un pueblo que ha vivido tanto tiempo en la fragilidad aprende que los momentos decisivos no se gritan: se observan. La cautela y el silencio también son formas de sabiduría.
The reaction of Venezuelans has been revealing. There were emotions, comments, relief, and silent fears, but no outbursts of euphoria or overflowing celebrations. A people who have lived so long in fragility learn that decisive moments are not shouted—they are observed. Caution and silence are also forms of wisdom.
Cuando un país ha aprendido a sobrevivir en la incertidumbre, incluso los cambios más drásticos se reciben con cautela. El dolor acumulado no se disuelve con un solo acontecimiento, por contundente que parezca. La historia latinoamericana está llena de desenlaces abruptos que prometieron redención y entregaron frustración.
When a country has learned to survive in uncertainty, even the most drastic changes are met with restraint. Accumulated pain does not dissolve with a single event, no matter how forceful it may seem. Latin American history is full of abrupt endings that promised redemption and delivered frustration.
Los giros impuestos desde fuera pueden alterar el reparto de poder, pero rara vez transforman las estructuras profundas ni reparan el daño moral infligido a una sociedad. Es ahí donde la paz deja de ser un eslogan para convertirse en una tarea pendiente.
Changes imposed from outside may alter the balance of power, but they rarely transform deep structures or repair the moral damage inflicted on a society. That is where peace stops being a slogan and becomes an unfinished task.
Venezuela no necesita únicamente una solución política. Necesita una reconstrucción ética: restaurar la confianza pública, revalorizar la ley y reconciliar a una sociedad erosionada por la sospecha y el miedo. Sin revanchas, sin humillaciones y sin reproducir el mismo autoritarismo con nuevos nombres.
Venezuela does not need only a political solution. It needs an ethical reconstruction: restoring public trust, revaluing the rule of law, and reconciling a society eroded by suspicion and fear—without revenge, without humiliation, and without reproducing the same authoritarianism under new names.
Cuba aparece inevitablemente en este espejo. Más de sesenta años de socialismo han dejado algo más que carencias materiales: una cultura del silencio, una pedagogía de la dependencia y una ciudadanía entrenada para sobrevivir, no para decidir. Revertir eso no se logra con decretos ni con cambios de élite; requiere una emancipación de la conciencia.
Cuba inevitably appears in this mirror. More than sixty years of socialism have left more than material shortages: a culture of silence, a pedagogy of dependence, and a citizenry trained to survive, not to decide. Reversing this cannot be achieved through decrees or elite changes; it requires an emancipation of consciousness.
Hoy no es tiempo de celebraciones fáciles ni de condenas automáticas. Es tiempo de escuchar a los pueblos, no a los discursos; de reconocer el agotamiento social y también la persistencia de una esperanza que no ha sido derrotada. Porque la verdadera transformación no ocurre cuando cae una figura, sino cuando se eleva la conciencia colectiva. Los pueblos no necesitan nuevos salvadores, sino verdad, instituciones creíbles y una ética que vuelva a poner al ser humano en el centro.
Today is not a time for easy celebrations or automatic condemnations. It is time to listen to the people, not to the speeches; to recognize social exhaustion and also the persistence of a hope that has not been defeated. True transformation does not occur when a figure falls, but when collective consciousness rises. Peoples do not need new saviors, but truth, credible institutions, and an ethic that once again places the human being at the center.
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