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Bad Bunny en el Super Bowl: cuando la N.F.L. decidió escuchar al público

Bad Bunny at the Super Bowl: when the NFL decided to listen to the fans 

Bad Bunny en el Super Bowl

Bad Bunny en el Super Bowl: La decisión de la N.F.L. de elegir a Bad Bunny como artista principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl no fue casual ni improvisada. Aunque la liga es conocida por evitar controversias políticas, el peso cultural, musical y comercial del artista puertorriqueño terminó imponiéndose sobre cualquier incomodidad interna relacionada con sus posturas públicas, especialmente en temas migratorios.

The NFL's decision to choose Bad Bunny as the headliner for the Super Bowl halftime show was neither accidental nor improvised. Although the league is known for avoiding political controversies, the Puerto Rican artist's cultural, musical, and commercial weight ultimately prevailed over any internal discomfort related to his public stances, especially on immigration issues.


Para entender esta elección, es necesario retroceder a 2018, cuando la N.F.L. atravesó uno de los momentos más tensos de su historia reciente. Las protestas de jugadores que se arrodillaban durante el himno nacional, iniciadas por el mariscal de campo Colin Kaepernick para denunciar la brutalidad policial y la injusticia social, generaron una profunda división entre aficionados, patrocinadores, artistas y figuras políticas. En ese contexto, incluso el entonces presidente de Estados Unidos criticó abiertamente a la liga y presionó a los dueños de los equipos para sancionar a los jugadores que protestaban.

To understand this choice, it's necessary to go back to 2018, when the NFL went through one of the most tense periods in its recent history. The protests by players kneeling during the national anthem, initiated by quarterback Colin Kaepernick to denounce police brutality and social injustice, generated a deep division among fans, sponsors, artists, and political figures. In that context, even the then-President of the United States openly criticized the league and pressured team owners to sanction the protesting players.


Como respuesta, varios artistas se negaron a participar en el espectáculo del Super Bowl, lo que llevó a la N.F.L. a optar por una presentación que fue ampliamente criticada y dejó en evidencia el desgaste de su evento más importante. La liga comenzó entonces a preocuparse seriamente por el impacto de esta crisis en su imagen y en su capacidad de conectar con audiencias más jóvenes y diversas.

In response, several artists refused to participate in the Super Bowl halftime show, leading the NFL to opt for a performance that was widely criticized and highlighted the decline of its most important event. The league then began to seriously worry about the impact of this crisis on its image and its ability to connect with younger and more diverse audiences.


En busca de una solución, altos directivos de la N.F.L. impulsaron una estrategia para acercarse al mundo de la música y al activismo social. Ese esfuerzo culminó en un acuerdo con una reconocida empresa de entretenimiento liderada por una de las figuras más influyentes de la industria musical. A partir de entonces, la producción del espectáculo de medio tiempo pasó a enfocarse no solo en el entretenimiento, sino también en la representación cultural y la relevancia social.

Seeking a solution, top NFL executives spearheaded a strategy to reach out to the world of music and social activism. This effort culminated in an agreement with a renowned entertainment company led by one of the most influential figures in the music industry. From then on, the production of the halftime show shifted its focus not only to entertainment but also to cultural representation and social relevance.


Desde ese cambio, el Super Bowl ha contado con artistas de enorme impacto global, incluidos referentes del pop, el hip hop y la música latina. En ese contexto, la elección de Bad Bunny resultó casi inevitable. Su éxito internacional, sus récords de ventas, su dominio de las listas musicales y su reciente reconocimiento en la industria consolidaron su posición como uno de los artistas más influyentes del mundo.

Since this change, the Super Bowl has featured artists with enormous global impact, including icons of pop, hip hop, and Latin music. In this context, the selection of Bad Bunny seemed almost inevitable. His international success, record sales, chart dominance, and recent industry recognition have solidified his position as one of the world's most influential artists.


Aunque muchos directivos de la N.F.L. no se identifican con su música ni con sus opiniones políticas, entienden que el crecimiento del espectáculo depende de aceptar la diversidad de voces y posturas de los artistas que atraen a millones de seguidores. Para la liga, el objetivo principal sigue siendo mantener la relevancia cultural del Super Bowl y asegurar que el evento continúe siendo un escaparate global.

Although many NFL executives don't identify with his music or political views, they understand that the show's growth depends on embracing the diversity of voices and perspectives of the artists who attract millions of fans. For the league, the primary objective remains maintaining the Super Bowl's cultural relevance and ensuring the event continues to be a global showcase.


La presencia de Bad Bunny en el medio tiempo no solo refleja una decisión artística, sino también una estrategia clara: priorizar la conexión con nuevas generaciones y con comunidades históricamente subrepresentadas, aun cuando eso implique convivir con discursos que incomodan a algunos sectores del poder.

Bad Bunny's halftime performance reflects not only an artistic choice but also a clear strategy: prioritizing connection with new generations and historically underrepresented communities, even if it means engaging with discourses that make some powerful sectors uncomfortable.


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