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Un peligroso lavado reputacional

13 hours ago
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A Dangerous Reputation Laundering

 


Derechos Humanos
Derechos Humanos

El acuerdo firmado entre la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México y una universidad cubana no es cooperación académica, sino legitimación política de un sistema universitario represor.

The agreement signed between Mexico's National Human Rights Commission and a Cuban university is not academic cooperation, but rather the political legitimization of a repressive university system.

 

POR ALEJANDRO GONZÁLEZ RAGA

 

No salimos del asombro ante el anuncio de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (CNDH) de “sumar esfuerzos” con la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, en Cuba, para impulsar “educación, investigación, capacitación y conocimiento en favor de los derechos humanos y de la cultura de paz”.

We remain astonished by the announcement from Mexico's National Human Rights Commission (CNDH) that it will “join efforts” with the Universidad Central Marta Abreu de Las Villas in Cuba to promote “education, research, training, and knowledge in favor of human rights and a culture of peace.”

 

No se trata de un gesto de cooperación académica, sino de la legitimación política de un sistema universitario que, durante décadas, ha utilizado la matrícula, la cátedra y el título como instrumentos de castigo ideológico.

This is not an act of academic cooperation, but rather the political legitimization of a university system that, for decades, has used enrollment, teaching positions, and academic degrees as instruments of ideological punishment.

 

La Universidad de Las Villas figura, según la documentación acumulada por el Observatorio de Libertad Académica y por medios independientes, entre las instituciones cubanas con más casos de expulsión y hostigamiento por motivos políticos.

According to documentation compiled by the Academic Freedom Observatory and independent media outlets, the University of Las Villas ranks among the Cuban institutions with the highest number of cases involving expulsions and harassment for political reasons.

 

En 2017, expulsó a la estudiante de Periodismo Karla María Pérez González por pertenecer a un movimiento cívico y ejercer la libertad de expresión, y a la profesora Dalila Rodríguez González por “actitudes” políticas. El rector Andrés Castro Alegría firmó esas decisiones. La oficialista Federación Estudiantil Universitaria (FEU) proclamó que “el estudiantado universitario no aceptará jamás la contrarrevolución dentro de nuestras Universidades”. Esa no es pedagogía de derechos humanos, sino la doctrina de “la universidad solo para los revolucionarios” aplicada con sello institucional.

In 2017, it expelled Journalism student Karla María Pérez González for belonging to a civic movement and exercising freedom of expression, and professor Dalila Rodríguez González for political “attitudes.” Rector Andrés Castro Alegría signed those decisions. The official University Student Federation (FEU) proclaimed that “university students will never accept counterrevolution within our universities.” That is not human rights education, but rather the doctrine of “the university only for revolutionaries” applied with an institutional seal.

 

El patrón no empieza en Las Villas, ni en 2017. En 2002, en Camagüey, las autoridades y el Instituto Superior Pedagógico José Martí expulsaron a estudiantes por firmar el Proyecto Varela, una iniciativa ciudadana amparada en la propia Constitución. Entre ellos estaban Roger Rubio Lima, Yoan Columbié Rodríguez y Harold Cepero Escalante. Los sacaron del aula entre gritos, amenazas y un acto de repudio. El presidente de la FEU en Camagüey lo dijo sin disimulo: “nosotros nos paramos encima de la Constitución”. Harold Cepero murió el 22 de julio de 2012 junto a Oswaldo Payá. En 2023 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el Estado cubano es responsable de esas muertes.

The pattern did not begin in Las Villas, nor did it begin in 2017. In 2002, in Camagüey, authorities and the José Martí Higher Pedagogical Institute expelled students for signing the Varela Project, a citizen initiative protected by the country's own Constitution. Among them were Roger Rubio Lima, Yoan Columbié Rodríguez, and Harold Cepero Escalante. They were removed from the classroom amid shouting, threats, and an act of repudiation. The president of the FEU in Camagüey said it without concealment: “we stand above the Constitution.” Harold Cepero died on July 22, 2012, alongside Oswaldo Payá. In 2023, the Inter-American Commission on Human Rights concluded that the Cuban State was responsible for their deaths.

 

En 2003, la Universidad de Pinar del Río cesó al profesor de Derecho Yaxys Dallan Cires Dib —hoy director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH)— después de que firmara el Proyecto Varela y se negara a plegarse al ritual político. La Seguridad del Estado dictó el criterio; la universidad ejecutó. No hubo debido proceso. El mensaje fue explícito: “quien no defienda las conquistas de la Revolución, no es idóneo para enseñar”.

In 2003, the University of Pinar del Río dismissed law professor Yaxys Dallan Cires Dib—today director of Strategies at the Cuban Observatory for Human Rights (OCDH)—after he signed the Varela Project and refused to conform to the political ritual. State Security dictated the criterion; the university carried it out. There was no due process. The message was explicit: “whoever does not defend the achievements of the Revolution is not fit to teach.”

 

Ese es el sistema con el que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México dice querer construir una “cultura de paz”.

That is the system with which Mexico's National Human Rights Commission says it wants to build a “culture of peace.”

 

Las instituciones internacionales y nacionales de derechos humanos no pierden dignidad cuando denuncian a un gobierno incómodo, sino cuando eligen a sus víctimas, según el mapa geopolítico del momento. Una defensoría que firma convenios de “derechos humanos” con universidades de un Estado que condiciona el derecho a la educación a la lealtad ideológica, deja de ser contrapeso y se convierte en un aparato de lavado reputacional.

International and national human rights institutions do not lose their dignity when they denounce an inconvenient government, but when they choose their victims according to the geopolitical map of the moment. An ombudsman's institution that signs “human rights” agreements with universities belonging to a State that conditions the right to education on ideological loyalty ceases to be a counterweight and becomes an apparatus for reputation laundering.

 

Cuba no es un “socio imperfecto” en materia de derechos humanos. Es un violador sistemático. Lo documentan Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, relatorías de la ONU, el propio registro de presos políticos y los informes del OCDH. Pretender lo contrario no es “mirada crítica del Sur”. Es alineamiento.

Cuba is not an “imperfect partner” on human rights. It is a systematic violator. This has been documented by Amnesty International, Human Rights Watch, the Inter-American Commission on Human Rights, UN special rapporteurs, the political prisoner registry itself, and OCDH reports. Pretending otherwise is not a “critical perspective from the Global South.” It is alignment.

 

El caso mexicano no es una excepción pintoresca. Forma parte de un deterioro más amplio. Demasiados organismos nacionales, redes interamericanas y foros multilaterales han sustituido el estándar universal —la persona frente al poder— por un estándar de bando: se denuncia con rigor al adversario ideológico y se diluye, se relativiza o se “contextualiza” al aliado. El resultado es previsible. Las dictaduras aprenden que basta con invocar el bloqueo, el imperialismo o la “cultura de paz” para comprar silencio. Las víctimas aprenden que su sufrimiento solo cuenta si encaja en la narrativa de quien otorga el micrófono.

The Mexican case is not a curious exception. It is part of a broader deterioration. Too many national institutions, inter-American networks, and multilateral forums have replaced the universal standard—the individual facing power—with a partisan standard: the ideological adversary is rigorously denounced, while the ally is diluted, relativized, or “contextualized.” The result is predictable. Dictatorships learn that invoking the embargo, imperialism, or a “culture of peace” is enough to buy silence. Victims learn that their suffering matters only if it fits the narrative of whoever holds the microphone.

 

No discutimos el derecho de México a relacionarse con Cuba, sino que se use el nombre, el presupuesto y el mandato de una defensoría del pueblo para blanquear a universidades que han convertido la libertad de pensamiento en causal de expulsión.

We are not questioning Mexico's right to maintain relations with Cuba, but rather the use of the name, budget, and mandate of an ombudsman's institution to whitewash universities that have turned freedom of thought into grounds for expulsion.

 

ALEJANDRO GONZÁLEZ RAGA es exprisionero político y director ejecutivo del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH). www.observacuba.org

ALEJANDRO GONZÁLEZ RAGA is a former political prisoner and executive director of the Cuban Observatory for Human Rights (OCDH). www.observacuba.org

 

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